jueves, 30 de junio de 2011

Emprendedor

Iniciativa
Esta habilidad consiste en la capacidad activa para iniciar una acción o proyecto sin esperar a que otras personas lo hayan empezado. El emprendedor posee iniciativa porque a partir de simples motivaciones e ideas personales, elige un proyecto de negocio del cual se hará cargo desde su inicio.

Autogestión
El mundo del emprendedor debe de estar sustentado en una auténtica capacidad de “hacer que las cosas sucedan”, sin esperar instrucciones, recursos o decisiones de otras personas.

Fortaleza ante las dificultades
Esta es una característica determinante que ayuda al emprendedor a mantenerse en pie y mantenerse firme ante cualquier adversidad, ya sea para obtener financiamiento y negociar con proveedores, como seleccionar empleados y vender sus productos.

Capacidad para asumir riesgos
El emprendedor sabe que se enfrentará a diversos riesgos. La habilidad para asumirlos consiste en saber identificar los escenarios riesgosos, priorizarlos, estimar su probabilidad de ocurrencia y determinar así acciones para prevenirlos o corregir sus consecuencias para el negocio. Con frecuencia, el manejo de riesgos incluye su transferencia a terceros, que son expertos en su manejo (Seguros, coberturas financieras, etc.).

Habilidad para tomar decisiones
Durante el periodo inicial de un negocio, la toma de decisiones será uno de los aspectos más frecuentes que caracterizará al emprendedor. La toma de decisiones implica definir claramente un problema, buscar alternativas de solución, analizar pros y contras, para luego elegir una de ellas y aplicarla. La intuición y los aspectos subjetivos son válidos para tomar una decisión pero nunca deben ser tomados como la única variable. Para ello, es clave el análisis racional de los escenarios y la evaluación objetiva de las distintas alternativas.

Flexibilidad
Esta habilidad permite al emprendedor adaptarse a las situaciones que identifica como cambiantes en el entorno. Mal manejada, la flexibilidad puede oponerse a la constancia necesaria para llevar adelante una idea. Sin embargo, la flexibilidad en un nuevo negocio significa que el empresario es capaz de atender las señales del mercado, la competencia, los socios, los proveedores, el entorno, y los empleados; para detectar rápidamente las oportunidades que surjan, o resolver los nuevos problemas.

Aprendizaje
El camino del emprendedor está lleno de lugares inexplorados. En ese sentido, su capacidad de identificar aquellos terrenos en los que habrá de desenvolverse y de los cuales no tiene conocimiento, resulta fundamental para estructurar luego acciones de aprendizaje formal o no formal.

Organización del tiempo
Esta habilidad consiste en identificar las tareas prioritarias, buscar estrategias para realizar las actividades de manera rápida y efectiva, y saber controlar las interrupciones.

Confianza en sí mismo
El entorno social del emprendedor con frecuencia está integrado por personas escépticas o pesimistas que aportarán argumentos negativos para el desenvolvimiento del negocio. Por eso, la confianza en sí mismo es una habilidad que le permite al emprendedor mantener el rumbo e integridad emocional, apoyado en las creencias positivas sobre su propio potencial personal.

Orientación a logros
En muchas empresas aún se mantiene la cultura de la orientación a las tareas más que a los resultados. En esos escenarios se considera que una persona es productiva cuando realiza muchas actividades, sin importar si éstas condujeron o no al logro de resultados. Contrariamente, el emprendedor debe cultivar siempre una habilidad para buscar alcanzar los objetivos propuestos.

Para más información sobre cómo llevar adelante nuevos emprendimientos.